sábado, 18 de septiembre de 2010

Dios no me pide, me invita

Escribo desde una convivencia con un grupo de universitarios de primer año. Es el grupo de Discernimiento (desde el Secretariado de Pastoral se ha cambiado la nomenclatura, pero como no entiendo que vuelvan a ser Maduración 2 otra vez, y además creo que ya no sólo hay que madurar, sino tomar compromisos serios, pues me quedo con la nomenclatura antigua).

Ahora es tiempo de silencio y aprovechando que Leti y Juana Mari han empezado ya con la comida y que Mariu se ha ofrecido a ir a recoger a una chica que se incorpora ahora (más vale tarde que nunca), he decidido traducir mi silencio en un post y compartir la reflexión-oración que me está acompañando.

Imagen de www.cruzblanca.org/hermanoleon
La convivencia tiene como temática y lema "Unigidos para...". La mayoría de los que están aquí se van a confirmar próximamente, y otros, aunque han decidido esperar, parece que quieren continuar en el grupo. A todos, lo que les estamos planteando es que ahora, que llega la edad y el momento de empezar a tomar decisiones y de diseñar su propia vida, opten también por el plan de Dios y caminen tras los pasos de Jesús, vayan hacia donde vayan, acaben donde acaben.

Ayer reflexionamos sobre el sacramento de la confirmación, partiendo del libro de José María Castillo "Teología para comunidades". El capítulo 19 de esa publicación se titula Confirmación: la lucha por la justicia. Tras hacer un recorrido histórico por el sacramento y su origen, este teólogo analiza el sentido de la confirmación desde sus dos momentos principales, como son la unción y la imposición de manos. El cristiano que se confirma, acepta desde su libertad y madurez, una misión en la Iglesia y esa misión, si estamos hablando de acercarnos al modelo de vida de Jesús de Nazaret y de construir el Reino de Dios, no puede ser otro que trabajar por un mundo justo, donde todos seamos hermanos, desde su pleno sentido de igualdad.

Las pistas de Castillo fueron conduciendo reflexiones posteriores, hasta una oración de adoración de la Cruz con la que cerramos el día de ayer. Dejemos que Dios nos hable y nos diga qué quiere de nosotros.

Y esta mañana desayunábamos con el hermano Miguel Tena, lasaliano que ha estado guiando los tres últimos años el Distrito de Andalucía y que ahora vuelve al contacto directo con los niños en el colegio de Sanlúcar. El hermano nos aportó una perspectiva distinta y reorientó corectamente la pregunta que ayer lanzaba a los miembros del grupo. Miguel ha compartido con nosotros su convencimiento de que Dios no nos exige ni nos pide algo concreto, simplemente porque eso significaría que después nos iba a pedir cuentas de lo hecho. 

Dios, que nos ha hecho libres, nos presenta su proyecto a través de la vida, palabras y obras de Jesús. En nosotros está el seguirlo o no (Maestro ¿dónde vives?. "Venid y lo veréis", que es como decir, mira quillo, si de verdad quieresa saber de mí, acércate, conóceme, mira y participa de lo que hago, y tú mismo sacarás tus conclusiones, pero nadie te obliga. Te invito, pero no es obligatorio...).

El Padre bueno sí que nos habla, y muchas veces nos dice cosas concretas de su proyecto que Él tiene reservadas para nosotros, pero Dios no nos las exige, simplemente, y con mucho cariño, nos las ofrece, nos orienta. Ahora le toca a uno dar el paso y ser consecuente consigo mismo si ha decidido que Dios es el centro de su vida, y que Jesús es su modelo y su camino.

Por eso, una confirmación consecuente es cuando uno está plenamente decidido a aceptar el ofrecimiento de Dios y a poner una misión a esos puntos suspensivos de "ungidos para...". Una confirmación, cuando no se está dispuesto a aceptar las ofertas de Dios, se convierte, para disfrute de los que quieren una Iglesia vacía, en un acto social en el que, entre la lista de invitados, se nos olvidó poner al Padre.

martes, 14 de septiembre de 2010

Que este curso sea nuevo, depende de mí

No, no he abandonado mi blog. Aunque el largo parón desde el campo de Trabajo indicara lo contrario, seguiré dejando aquí mis reflexiones. Pendiente me queda, para cerrar el curso anterior, hacer un post sobre mis conclusiones finales del Campo de Trabajo, pero para romper el hielo y la inactividad, después de que ayer tuviera mi primera reunión para empezar el curso pastoral, presentemos el cartel y el lema de La Salle en España para este curso.




Lo nuevo empieza en ti. Así dice el lema (dentro de unos días os presentaré la personalización que haremos, como cada curso, desde Salle Joven Jerez). Como los buenos slóganes, es corto, sencillo y preciso, a la vez que depositario de gran simbología.

Por lo pronto, a lo que empieza en septiembre, lo empezamos llamando "nuevo" curso. En general, todo lo que comienza o es fruto de una fuerte remodelación, es adjetivado como nuevo. Bajo ese concepto, cada día (cada nuevo día), cada uno de nosotros somos protagonistas, incluso sin darnos cuenta, de infinitas creaciones: nos despertamos con un nuevo día; nos aseamos y nos convertimos en "una persona nueva"; pisamos de nuevo la calle; estrenamos un nuevo día de trabajo o de jornada escolar; hacemos un nuevo desayuno/almuerzo/cena; vemos, hablamos o escuchamos de nuevo a nuestros amigos, familiares o conocidos; escuchamos las noticias del día (noticia tiene su origen, y en inglés -news- es más claro aún, en lo nuevo, lo novedoso); nos alumbra y calienta un nuevo sol, o es nuestra lámpara de noche la nueva luna...

Podría seguir con nuevas cosas. Todo es nuevo, y lo nuevo, generalmente nos ilusiona (como el niño que estrena juguetes), nos motiva a afrontar las situaciones con entusiasmo y con perspectivas adaptables a lo que llegue, aunqe también puede darnos, a veces, miedo o suscitarnos reticencias (el miedo al cambio, a romper nuestro inmovilismo).

Los niños, que son más inteligentes, siempre toman lo nuevo como reto positivo, como ilusión. Ellos no tienen miedos. Es más, si no llega lo nuevo, se aburren.

Quizá, como nos decía el evangelio, tenemos que ser como niños y nacer de nuevo para disfrutar y descubrir, con la amplitud que se merece, el mundo que nos rodea. El cristiano debe saber apreciar lo nuevo del mundo, porque encontrar lo nuevo es sinónimo de que vivimos, de que Dios pone ante nosotros un panorama diferente cada vez que abrimos los ojos. Y no sólo eso, sino que Dios nos da la libertad y la autoridad de ser también nosotros creadores de la novedad que nos rodea.

Si Dios nos da capacidad de crear lo nuevo, desde la invitación a amar al prójimo y de construir un Reino diferente, saber reconocer lo nuevo es también ser capaces de dar una respuesta creativa a las circunstancias del mundo, y especialmente ante las realidades de pobreza y necesidad, material y espiritual, de nuestros hermanos.

Es por eso que lo NUEVO comienza en ti (y en mí), porque sólo tú eres capaz de hacer que el amanecer que Dios te regala, de verdad sea nuevo para todos, porque sólo tú eres capaz de crear y construir lo diferente.

Un nuevo curso comienza. Como decía el cantautor Nico Montero, "Lo nuevo ha comenzado".

Para ver los lemas y materiales de La Salle de este curso y de otros anteriores, podéis visitar: http://www.lasalle.es/arlep/es/lema/index.htm

El disco de Nico Montero lo podéis escuchar en http://www.blog.nicomontero.com/ y descargarlo en http://www.parroquiamagdalena.es/descargas.html

jueves, 12 de agosto de 2010

Los niños, preferidos de Dios

La oración de esta mañana nos la regalaron Mario y Natalia. Los niños siempre fueron la debilidad de Dios...

Del evangelio de San Marcos (10, 13-6)

13 Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. 14 Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. 15 Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él». 16 Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos.

Con el evangelio vinieron un anuncio de televisión sobre cómo nosotros somos espejos donde se miran los niños...





Y esta canción de Brotes de Olivo que es ya un himno para los que nos dedicamos a trabajar con niños: "Dios sin su pueblo".


Que os aproveche...


Los lances definitivos

Tengo el blog abandonado, pero es que me planteé o salud o blog, y evidentemente ganó la primera. Han sido cinco días, a cada cual más intenso y con sensaciones más variopintans, pero tanto ritmo nos ha ido llevando a todos, prejubilados y activos, a la cama en cuanto se podía.
Almuerzo en la parroquia de Conil
El fin de semana es habitual que en el Campo de Trabajo dediquemos tiempo y espacio a la convivencia interna entre los animadores y a subir el ánimo de la tropa y cuidar las "pequeñas heridas", tras la primera semana de batalla. Este año se propuso una novedad y era pasar el fin de semana entero fuera. Así lo hicimos, y nos "mudamos" a la parroquia de Conil, donde los animadores evaluaron la primera semana, tuvieron un diálogo por parejas sobre su fe, oramos, compartimos la Eucaristía con la comunidad parroquial y hasta pudimos hartarnos de comer arena durante una rato el domingo por la mañana, debido al levante.

Como siempre, la cara b del disco fueron coches reventados de tiestos y dos carros repletos en Mercadona que nos llenaron las neveras y las barrigas. Juana Mari se quedó en tierras portaleñas y María Luisa ejerció de pinche, con muy buena nota...

DÍA DE PLAYA
El lunes tampoco fue día normal. Ya el año pasado cambiamos un día de piscina por una convivencia en un espacio más libre, y este año nos aventuramos, después de muchas ediciones de darle vueltas con conclusiones negativas, a ir a la playa con los niños y las familias. Fuimos a Valdelagrana, a El Puerto de Santa María, con una alerta naranja que amenazaba superar los 40º a la sombra. Nos quemamos los pies, nos picaron las medusas, pero nos los pasamos en grande.

Ya dije el otro día que los días de piscina, y en este caso de playa, para este cocinero, son una oportunidad para tener un contacto directo con los niños. Y efectivamente no paré: un gran castillo de arena, con siete u ocho chiquillos alrededor, fútbol, jugar con la pelota en el agua... Y a todo esto, con mi vueltecita previa de rigor por los chinos de Jerez, buscando materiales. Así llegamos, deseando encontrar ducha y cama.

COMIDA PARA MÁS DE 100 PERSONAS
El martes sí que fue un día grande. Posiblemente de los más bonitos que he vivido desde que llegué a El Portal en 2005.

La cena de las familias, con Juana Mari, de verde, disfrutando
Otro de los dinamismos habituales en este Campo de Trabajo es la cena de los niños. Una tarde hacemos más hamburguesas que el burguer de un centro comercial y tenemos un rato de juegos nocturnos con los niños. Eso, sumado a los ratos de piscina y playa, va estrechando lazos, acentuando cariños y ampliando sonrisas. Este año esa cena tenía lugar, pero con una novedad, y es que también subían los padres y madres a cenar, y para ellos no había hamburguesas...

Eso significaba plantear dos cenas paralelas, con 50 comensales previstos en la de adultos, y unos 75 en la de niños. El menú infantil, sencillo. Hamburguesa, patatas de bolsa, refresco y helado. El de adultos, digno de cualquier comida de empresa en un restaurante: tablas de patés, un plato de chacinas para cada uno, langostinos, chistorras en hogazas de pan, churrascos con patatas panaderas a la castellana o al roquefort, y tarta helada de limón.

Antes de cocinar, primero comprar. Fue el día que más vueltas di, y cuando a más sitios fui. Para colmo, las dos ruedas que no cambié me hacían notar el coche raro, con vibraciones, frenadas ruidosas e incluso derrapes, por lo que acabé yendo a un taller a revisarlas, y tomé la decisión de cambiarlas también.

Llegué a El Portal cuando todos habían comido ya, un menú delicioso de aprovechamiento de los restos existentes en la nevera de días anteriores. Comí solo, aunque con la compañía y la charla de Paco, el loco con el que me embarqué en el 2005 a montar un campo de trabajo y con el que he compartido mil aventuras y desventuras. También llega de prejubilado, con lo que tengo un nuevo pinche. Sobremesa de charla y ponernos al día, una siesta tardía y corta, y al lío.

Lidia, Selu y Miguel, a la rica hamburguesa
Paco se encargó de coordinar el montaje de mesas y de distribuir al personal, y yo de plantear los menús e iniciar los preparativos. Con el fichaje de María José y Leti para cocinar el banquetazo, y de María y Mavi para la hamburguesería, todo salió estupendo. Además, montamos un equipo de camareros que ni una boda, y funcionamos como un reloj.

Esa es la versión interna. Fuera, se juntaron casi cuarenta padres y madres, al margen de los niños que tenían su comida en otro rincón. El ambiente fue precioso, con mucha gente joven que era la primera vez que subía y, sobre todo, con la novedad de que nos sólo fueron las madres las asistentes (que son nuestros rostros habituales) sino que los maridos se animaron y echaron un buen rato. Juana Mari, la hermana que lleva tantos años peleando por el proyecto, tenía los ojos de una niña el día de Reyes. No cabía de gozo. Tras tantas penalidades, que tuvieron su último capítulo el domingo, cuando nos encontramos una parte del uno de los patios incendiada (es un terreno con malas hierbas y pastos, y algún gracioso tenía ganas de ver a los bomberos...), el juntar a tanta gente aquí, con la escusa de una cena, pero reunidos para la educación de sus hijos, era un gran regalo que Dios le hizo a Juana Mari. Ese día Dios, estaba sonriendo entre los fogones, vestido de pinche.

María José y Leti, cocineras de honor, con Soraya y Aranza,
camareras de lujo
OTRA VEZ PISCINA
Y con esas alegrías, llegó el miércoles, último día de piscina. Como no podía ser de otro modo, antes tuve que ir a Jerez, a imprimir unas fotos para una dinámica de la noche, y para cambiar las dos ruedas que dejé pendientes ayer.

Una vez resueltos esos recadillos, y casi rozando ya los 600 kilómetros, llegué a la piscina de Torrecera, y se repitieron las escenas del miércoles anterior y del día de la playa. Rodeado de niños y más feliz que una perdiz.

Aproveché también para dedicarle un rato a Mavi, monitora del campamento, pero catecúmena mía en Jerez, y con la que tenía pendiente una entrevista personal. El tema del acompañamiento sigue siendo una de nuestras grandes asignaturas pendientes, y con el grupo que he tenido este año, de 2º de bachillerato, y con muy buena trayectoria anterior, he dado algunos pasos. Me ha ayudado mucho que varias sean ya nuevas catequistas, o que María J, Natalia, Mavi o Jualia (que al final no pudo venir por avatares del destino), compartan conmigo el campo de trabajo.

De vuelta a la casa, no mucho tiempo para descansar. había que preparar dos comidas distintas para una cena con dinámica. Se trataba de la conocida como cena del hambre, retrato de la cotidianeidad, donde los ricos se sobrealimentan, y los empobrecidos tienen que compartir cacerola y una comida bastante parca, en este caso, arroz blanco, pan y agua.

Es curioso cómo a mucha gente le cuesta hacer de rico en esta dinámica. Realmente no se come nada muy distinto a un día semifestivo en El Portal (llevamos dos santos y un cumpleaós) o a una cena hipercalórica que alguien pueda hacer en su casa. Pero claro, como se comentaba hoy, no es lo mismo comer sin ver que a tu lado hay alguien que no come... En nuestras casas, si el telediario no tiene a bien mostrarnos algún país en conflicto o alguna catástrofe, no comemos viendo a gente con hambre (incluso ahí podemos cambiar de canal), y se nos olvida fácilmente. Tendríamos que refrescarnos la memoria social y solidaria más a menudo, y al menos facilitar un megáfono para propagar la voz de los que no la tienen en el mundo de hoy, de ese 80% de población mundial que vive bajo el umbral de la pobreza.

Del recordar que somos privilegiados y que aún debemos compartir y denunciar mucho más, se pasó a la oración, que, de la mano de Aranza, Selu y María, nos llevó a enfocar el tema solidario desde una vertiente muy adecuada. No se trata tanto de rezar por los pobres, que también hace falta, sino de escuchar la voz de Dios y afrontar la misión que Él tiene para ti.

Este prejubilado, que ya se plantea las misiones con largo recorrido, piensa ya en formar una familia cristiana (algún día de estos), en encontrar por fin una realidad de marginación en la que abajarme (por mi y por circunstancias, nunca he llegado a encontrar un compromiso estable en este ámbito), y en reafirmarme en que mi camino como agente de pastoral (lo de prejubilado es una forma de hablar que explicaba en mi primer post) aún tiene recorrido por delante (viene una generación fuerte detrás, pero hace falta una buena transición para no dejarnos cosas esenciales -al mismo Dios- por el camino). Y todo eso enmarcado en un camino que llevo recorriendo un par de años, sin pausa pero sin prisa, para convertirme en asociado lasaliano (podemos decir brevemente que es un modo de pertenencia, por asociación a la misión, sin necesidad de consagrarse, lo que abre un gran camino a los laicos).

Ya son las 3 del jueves. Hoy tocan talleres, y ya se ve el final. Son los lances definitivos...

sábado, 7 de agosto de 2010

De veladas y pinchazos

Esto del blog me sirve para ordenar ideas y repasar lo que he hecho en el día, pero me roba tiempo de sueño... En fin, cuanto más tarde en pensarlo, más tardo en escribirlo...

La gente del barrio en la velada de hoy
Los viernes, en El Portal, son días de velada. Los niños preparan actuaciones con los animadores, montamos un escenario con mesas y tablones, y suben todas las familias de los niños (incluso se está convirtiendo en buena costumbre que sea día de visitas de familiares o amigos). Es un día muy ameno, pero son tantas cosas que montar, y venga gente por la casa, y disfraces, y cables para la megafonía, y sillas y... que se acaba con esa mezcla de tensión y bajón absoluto de las grandes citas.

Como no, para hoy había muchos materiales que comprar, y mezclado con que tenía que acudir a una cita médica de corte administrativo, regresé a Jerez y su tráfico. Fui a casa, cambié coche por moto (es lo más práctico para entrar al centro de Jerez), y después hice lo contrario con destino a un hipermercado. Al salir del mismo me encontré con una rueda pinchada. Ya me había estado dando lata, pero vísteme despacio que tengo prisa... Y la rueda se fue en el peor momento (menos mal que me fui con la comida ya hecha). Es lo que pasa aquí con el calor y la tensión. Los tres mayores ya hemos idos pinchando de alguna manera cada uno, y es que el poco descanso y este clima pegajoso no perdonan. Ya dije en el post de ayer que había que cuidarse...

Por rapidez, llamé a María Luisa (como dirían los antiguos, la muchacha con la que me "hablo"), que me recogió, y lo que iba a ser un agobio por el pinchazo, me supuso la oportunidad de sentarme a comer tranquilo, sin tener que preparar nada, y compartir un rato con ella. Había que esperar que abriera el taller (afortunadamente es una zona industrial y no pillaba lejos) y ya que no había siesta fue un momento de bastante tranquilidad.

En el taller, se confirmó lo que intuía. Había que cambiar dos ruedas, o lo que es lo mismo: Ciento y pico de euros, eligiendo eso sí una rueda buena, bonita y barata. En todo caso, siempre que esos sean los pinchazos que tenemos que sufrir, benvenidos sean. Entre otras cosas, porque los de cuerpo o mente se pagan mucho más caros.

Nos seguiremos cuidando unos a otros, como ángeles de la guarda, como amigos, como hermanos de comunidad. Porque si uno se cae, se caen todos.


Os dejo un texto del Libro del Eclesiástico que me ha encantado, y que nos han regalado Mario y Natalia:

Está tomado de Eclo 6, 5-17

Leti y Bea, fregando tras el desayuno
Caye y Jorge, pelando cebolla
5 Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones.
6 Que sean muchos los que te saludan,pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
7 Si ganas un amigo, gánalo en la prueba,y no le des confianza demasiado pronto.
8 Porque hay amigos ocasionales,que dejan de serlo en el día de aflicción.
9 Hay amigos que se vuelven enemigos,y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.
10 Hay amigos que comparten tu mesay dejan de serlo en el día de la aflicción.
11 Mientras te vaya bien, serán como tú mismoy hablarán abiertamente con tus servidores;
12 pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
13 Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
14 Un amigo fiel es un refugio seguro:el que lo encuentra ha encontrado un tesoro.
15 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
16 Un amigo fiel es un bálsamo de vida,que encuentran los que temen al Señor.

17 El que teme al Señor encamina bien su amistad,porque como es él, así también será su amigo.

viernes, 6 de agosto de 2010

Sin correr, se ven mejor los detalles del paisaje

Hoy ha sido un día distinto en El Portal, seguramente porque me lo he tomado con mayor tranquilidad. Por la mañana no había que hacer recados, y he podido disfrutar más de la vida de la casa.

Selu y Bea en plena representación
El hecho de no salir nos ha permitido dejar pronto la comida lista, ya que una vez que fregaron el desayuno, ya estaba yo cortando cebollas para el pollo en salsa que ha servido para agotar el pan del día. Con el almuerzo planteado, e incluso con una crema de verduras para la cena ya en el fuego, me he permitido poder ver la presentación del día (un teatrillo con el que se recibe a los niños y se motiva la jornada) e incluso dar una vuelta por los talleres para llenar de sonrisas, ojos traviesos, lenguas que guiñan, mofletes colorados o caras de diversión, mi tarjeta de memoria (la de la cámara y la de verdad).

En la cocina me lo paso bien, aunque el calor sea asfixiante. Ese rito cuasi mágico de coger una caja de muslos de pollo congelados y convertirla en un sabroso guiso que reponga fuerzas a los que tienen que dibujar la alegría en las caras de los niños, me encanta. Ahora empiezo a entender muchas cosas que con 17 años valoraba a la carrera, y es que siempre ha habido en los encuentros gente, hermanas, matrimonios, o incluso cocineros contratados, que nos posibilitaban recargar el depósito, aunque pasaran muy desapercibidos.

Selu y Caye, relamiéndose con los macarrones de ayer
Quizá lo que peor llevo es que hay demasiados momentos de soledad y que, cuando se junta mucha compañía es porque llega el momento del rancho, y eso significan prisas y pocos segundos para entablar conversación. Pero en todo caso, y más allá de servir de gasolinera, la cocina siempre es lugar de encuentro en estos sitios, donde más de uno se da un garbeo, e incluso mucho escaqueo, aunque sea con la excusa de saber con qué los sorprenderé en la siguiente comida. Otras son conversaciones más largas, e incluso a veces profundas. Con Aranza hablo de las dificultades de la vida comunitaria, de la pastoral superficial en la que estamos empezando a caer muchas veces, de nuestras historias previas aquí en El Portal, de los nuevos caminos de la Iglesia... Juana Mari siempre pregunta por gente, y no para de pensar en la gente (básicamente no para de pensar), tanto que acaba haciendo suyos los problemas de la gente del barrio, aunque le hayan "escupido" a la mano que les tendió... Con Mariu hablamos de acompañamiento, y hacemos acompañamiento sin darnos cuenta; reflexionamos sobre qué propuestas hacer para que la pastorial juvenil de la Salle Andalucía no se descafeíne, de cómo hacer la transición para el curso que viene en nuestros grupos, de cómo está la gente del campo de trabajo...

Y todo el que pasa por ese punto de encuentro va dejando algo de sí, para que el guiso del campo de trabajo se siga cocinando a fuego lento.

Ha sido un día más tranquilo. Hasta me he podido sentar, e incluso escribo y me voy a duchar antes de que los demás terminen una dinámica y le demos el beso de buenas noches a Papá Dios.

Ha sido un día más tranquilo, con tiempo para todo, y creo que la clave ha sido que yo he estado más tranquilo. Era sencillo, ¿no?

jueves, 5 de agosto de 2010

El primer día de piscina del campo de trabajo

Hoy estoy agotado. Creí que no sería capaz de escribir, porque me dormiría en la oración, que ha terminado hace un rato. Pero una ducha (no sé si hoy es ya la tercera o la cuarta, sin contar con las horas de remojo en la piscina) me ha recargado levemente las baterías y voy a intentar contar de manera rápida (ayer me embalé) las vivencias del día.

Los días de piscina en el campo de trabajo son siempre agotadores, pero creo que el primero siempre lo es más. Tras dos días de talleres, los animadores tienen la oportunidad de tener más contacto directo (hablo literalmente) con los chavales. Casi es imposible ver una espalda de un monitor libre, ya que de ellas cuelgan, abrazados, niños y niñas buscando risas, cosquillas, ahogadillas o simplemente acaparar la atención de sus nuevos educadores.

Para este cocinero, después de llegar dos horas más tarde que los demás a la Piscina Municipal de Torrecera con 52 litros de zumo y otros recados en el maletero, el día de piscina también supone la oportunidad de interactuar con los niños. Me sigue sorprendiendo que después de un año sin verme (además el año pasado ya hacía mis pinitos en la cocina) se acuerden de mi nombre y de las cosas que pasaron hace unos 365 días. Evidentemente, tampoco yo "escapé" al cariño de los niños y, entre los kilómetros de un lado a otro, el calor, ejercer de trampolín humano en múltiples opcasiones, descargar los 52 litros de zumo en El Portal y preparar la cena del 18 cumpleaños de Natalia, pues ya pocas fuerzas quedan.

El poster de la presencia de Dios cada día en nuestras vidas es un puzle
Aranza, Selu y María han repasado con nosotros toda la vida y toda la presencia de Dios que hemos encontrado en este día en el que, una vez aquí en la casa, y mientras preparábamos la cena, los animadores han bajado a la barriada para aterrizar un poco más en la realidad con la que trabajamos.

Yo hoy he seguido charlando con Dios entre los pucheros, intentando sorprender con una cena diferente; lo he encontrado en los niños y en la ilusión de los animadores en la piscina; en la felicidad de la hermana Juana Mari cuando ha visitado a las familias de la barriada, y especialmente en Natalia y Guillermo, los padres de Natalita (compañeros míos de una comunidad lasaliana), que le dan gracias a ese mismo Dios por el regalo que les hizo hace 18 años en forma de una niñita rubia preciosa, inquieta y con mucho futuro por delante, que nos está haciendo mayores a todos. FELICIDADES PEQUE

Natalia, con su fiel escudera, Julia


PD: Al final en la entrada de ayer me equivoqué en los kilómetros que acumularía hoy. No fueron 200, sino 197... (me quedó pendiente un viaje de ida y vuelta a El Puerto)